Con Tomate Raf, un menú muy almeriense, ¿por qué no?

Sí, aunque nuestra filosofía y nuestro objetivo coinciden en llevar el mejor tomate del mundo, el Tomate Raf, a todos los rincones de España, somos almerienses y nos gusta serlo. De verdad, queremos nuestra tierra, nos encanta y en alguna ocasión os hemos invitado a visitarla, a recorrerla, a disfrutar de ella.

Y hoy vamos a hacer también un poco de patria, pero en lugar de geográfica, culinaria. Os parece bien, ¿no?

Lo que queremos es resaltar las maravillas gastronómicas y alimenticias que podemos encontrar a través de un paseo por nuestra tierra, por Almería, partiendo, obviamente, de la finca, de la huerta y del Tomate Raf. Los que conocéis este producto, os haréis una idea de que el paseo va a ser espectacularmente placentero para el sentido del gusto, puesto que nos vamos a fijar en delicias de este calibre, para hacer un menú a vuestra medida.

Y como ya decimos que vamos a empezar por el Raf, nuestro primer entrante va a ser un Tomate Raf regado por aceite de oliva virgen extra Castillo de Tabernas, uno de los que se cultivan en el Desierto de Tabernas y que tiene un profundo y peculiar sabor, y aderezado con sal marina del Cabo de Gata.

Al margen del Raf, en la mesa nos cabe también una buena ensalada con tomates de la Indicación Geográfica Protegida Tomate La Cañada, los mejores tomates del mundo y lechugas de la zona de Pulpí.

De la mar, antes de entrar en materia, nos gustará un plato de pulpo seco de Adra, junto con unos boquerones y salmonetes fritos de la Bahía de Almería.

Y cómo no, una ración de gamba roja de Garrucha, digan lo que diga, sin ningún género de duda la mejor gamba del Mediterráneo. A la plancha y bien servida a la sal.

Junto a ello, vamos a poner un plato de jamón de Serón, cuya Indicación Geográfica Protegida ha sido aprobada recientemente y que se ha convertido en uno de los grandes descubrimientos en el mundo del jamón en los últimos años, aunque los almerienses ya lo conocíamos bien.  Y junto a ello, un plato de embutidos del Valle del Almanzora, con chorizo, salchichón y lomo de primera categoría.

No se nos puede olvidar un poquito de ajoblanco con almendras del Almanzora y el capítulo de los entrantes quedará configurado con una parrillada de verduras del Poniente, con pimientos, pepinos, tomates, calabacines y berenjenas, regados también con aceite de oliva y con sal del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

A la hora de entrar en materia, os vamos a dar a elegir. Para el primer plato, podéis escoger entre unas migas con morcilla, rábanos, sardinas,  tocino y un huevo de corral estrellado sobre cada plato; unas gachas de pastor; unos gurullos con conejo; una cazuela de pescado; un trigo con morcilla y pimientos; o un plato de pimentón de Almería. Optéis por el que optéis, estaréis entrando en la Almería gastronómica más profunda, en la de toda la vida, la de las abuelas y los cortijos, donde este ‘combustible’ era el ideal para no pasar frío.

Y como segundo plato, si eres de la tierra un cordero de la Sierra de los Filabres o un conejo frito con ajos, en ambos casos acompañados por patatas de Níjar, bien fritas, bien a lo pobre con pimientos; y si eres más de la mar, un Gallo Pedro frito o un Pargo de Almería a la plancha.

En una buena mesa, no puede faltar el mejor ‘regadío’, en este caso con cervezas artesanales de Almería (no citaremos ninguna, pero hay varias y de un sabor extraordinario) o un vino de Laujar, Padules, Ohanes o de Serón.

Para terminar, vamos a endulzarnos el menú con un surtido de melón y sandía de nuestra provincia, en este caso, la Sandía Fashion y el Melón Bombón de Agroponiente, si nos permitís.

Bueno, ¿os parece una buena oferta? Pues después de degustarlo, ya nos contáis.