El precio del tomate Raf

Buenos días. Aquí estamos de nuevo para hablaros de nuestro producto, el tomate raf, y de algunos aspectos interesantes sobre él. De vez en cuando, los medios de comunicación se interesan por determinados aspectos  de nuestro producto, que por diferentes motivos sigue siendo un artículo que genera enorme curiosidad.

Una de las últimas ocasiones en las que se ha requerido nuestra colaboración para desentrañar algunos aspectos que resultan curiosos a ojos de la prensa generalista ha sido hace unos días. El tema que más interesaba al redactor que nos llamó fue el precio, superior cuando se trata de tomate raf que el del resto de variedades de esta hortaliza.

Se compre o no tomate raf, es evidente que su precio supone un motivo de curiosidad para la gente que lo conoce y hay otra mucha gente que se pregunta  por qué esa diferencia de precio, por qué el raf es ‘caro’ (no tengamos miedo a esa palabra) con respecto a otros tomates.

Es indudable que una de las razones es su sabor y, sobre todo, la demanda que ello genera. El raf es un producto especial, que ofrece al consumidor justo lo que éste está buscando en él, que no es otra cosa que un sabor espectacular. Ello, junto con la poca producción que existe del tomate raf puro, hace que su precio se eleve.

Pero realmente no es sólo la demanda lo que eleva el precio del raf. De ser así, se podrí  hablar de cierta ‘especulación’ alrededor de este producto y os podemos asegurar que no es así en absoluto, que quienes trabajan el raf lo hacen con márgenes bastante justos, en los dos sentidos de la palabra.

La realidad es que hay poco raf en producción, entre otras cosas, porque el raf es un tomate de por sí poco productivo. El tomate raf suele ofrecer una productividad alrededor de cuatro veces menor que la media del resto de los tomates. Ello supone que, para ser rentable, sus precios tengan que ser mucho más elevados que los demás. Tanto es así que, de no ser porque sus excepcionales características y sabor posibilitan que el mercado lo desee a esos precios, posiblemente no sería un cultivo rentable o sostenible.

Pero además, hay otra razón por la que existe poca producción de raf en el mercado y se deriva de ésta última: el hecho de que sea tan arriesgado y complejo sacar rentabilidad del cultivo del raf, al producir tan poco volumen por metro cuadrado plantado, hace que para la producción sean, en muchos casos, más interesantes otros cultivos; más interesantes y probablemente menos arriesgados.

Añadamos un argumento más: el raf no es raf si no se produce en la temporada de raf, que como hemos repetido en muchas ocasiones en este blog, va aproximadamente desde el mes de noviembre, habitualmente a finales, hasta el de marzo, abril o mayo, dependiendo de las temperaturas de cada año. Ello también contribuye a elevar la demanda de raf, puesto que los aficionados a este producto sabemos que sólo podemos consumirlo ahora; dicho de otro modo, que el raf que no nos comamos ahora, ya no lo comeremos hasta la campaña próxima.

De esta manera, con todos estos argumentos y elementos sobre la mesa, estamos hablando de un producto costoso de producir, que nos ofrece menor volumen de producción, que además tiene un ciclo de producción muy corto y que, por sus características y su sabor, tiene mucha demanda en los mercados, porque a todo el mundo le gusta lo bueno.

Así pues, con todos esos argumentos se forja, se conforma la explicación básica de por qué el raf tiene un precio bastante más elevado que cualquier otro tomate.