El tomate y el cine: un experimento que nos trae confusiones y malas intenciones

Hoy nos apetecía hablar de tomate, como solemos hacer en este espacio, pero también de cine. Será porque es lunes, porque hemos visto alguna peliculilla que otra durante el fin de semana o porque hoy es hoy, no sabemos. El caso es que nos hemos ido a Google y hemos buscado cine y tomate, tomate y cine y varios términos más que mezclan estos dos conceptos.

Y no nos han salido grandes cosas.

Además de mucha alusión a la salsa o zumo de tomate, eterna imagen de ambientación para las películas de muertos, de miedo y de asesinatos, esperábamos encontrar, de entrada, lo de ‘Tomates Verdes Fritos’, ya sabéis, una cinta de 1991 que revolucionó las carteleras bajo la dirección de Jon Avnet, protagonizada por Kathy Bates y Jessica Tandy. La historia de Evelyn y Ninny fue lo más comentado en el arranque de los 90 y obtuvo dos nominaciones al Óscar. ¿Tenía algo que ver con nuestra hortaliza? La verdad, para qué engañarnos, no mucho.

Y poco más, al menos seriamente relacionad con el tomate. Abrimos, por tanto, la veda para los cinéfilos y les pedimos que nos ayuden a encontrar títulos o bien a referirnos películas en las que el tomate sea un ‘ingrediente’ importante, sea al nivel que sea.

En cuanto a nuestra búsqueda, si poco tiene que ver con el tomate, realmente, la cinta de ‘Tomates Verdes Fritos’, aún menos relación tiene el título que antes aparece en Google cuando hablas de tomate y cine: se trata de ‘Mamá, tómate la sopa’, una comedia suramericana que se nos ha colado en este artículo por casualidad. Si ya constituye una cierta pirueta hablar de tomates y cine en un blog dedicado, como éste, a la venta de tomate raf en internet u on line, si se nos cuelan términos como ‘tómate’, de verbo tomar, la cosa se complica.

El tomate es, eso sí, una palabra que se emplea mucho en el lenguaje popular para referirse a algo escandaloso. Y ello también tiene reflejo en el cine español más clásico, como por ejemplo en la cinta de Tony Leblanc protagonizada por él mismo, junto a Antonio Garisa, López Vázquez, Carmen Martín, Nena Miranda y Ángel Álvarez, ‘Una isla con tomate’, de 1962. Las peripecias de unos náufragos en una extrañísima isla desierta constituyen lo que los responsables de esta película denominan ‘el tomate’.

No es cine, pero habla de tomate el siguiente título. Se llama ‘Dos tomates y dos destinos’ y es un corto que pretende ser cómico, pero que no deja de ser una concatenación de tópicos y falsedades hecho por gente que no tiene ni idea de los procesos en el cultivo del tomate ni de cómo se cultiva dentro y fuera de un invernadero. Es para verla, pero sólo como ejemplo de quien quiere hacerse el gracioso hablando de lo que no sabe e ignorando las graves consecuencias que ello puede tener. A veces, el sentido del humor debe mantener el respeto a las personas y sobre todo a la realidad, porque de lo contrario se puede convertir en lo que es este corto: una simple sucesión de mentiras y lugares comunes.

En 2006, también en Suramérica, hicieron ¿Qué culpa tiene el tomate?, una coproducción española y de siete países más, dirigida por Alejo Hoijman, Marcos Loayza, Josué Méndez, Carolina Navas, Paola Vieira, Alejandra Szeplaki y Jorge Coira que recorre diferentes zonas del continente.