Propiedades del tomate: el elixir de la juventud

No exageran, quienes afirman con rotundidad que el tomate es uno de los alimentos más saludables y con mayores y mejores propiedades para el organismo. No hay, en el cuerpo humano, demasiados órganos que no se vean afectados positivamente por las propiedades positivas y saludables del tomate.

Estamos hablando de una especie de ‘bomba de salud’, de ‘motor del bienestar’ y ‘fuente de beneficios’ para el ser humano, que hoy en día es estudiado en universidades de todo el mundo como poderoso agente de lucha contra enfermedades y problemas de salud y como singular aporte de cualidades y propiedades en beneficio del cuerpo.

Del tomate está demostrado que sus agentes internos y sus propiedades sirven sin ningún género de dudas para purificar la sangre, para ayudar a mantener una piel lo más sana posible y para reducir la hipertensión, peligro constante de desequilibrios cardiovasculares.

Pero, además, en el tomate están más que científicamente demostradas sus propiedades anticancerígenas, puesto que su alto contenido en licopeno lo convierten en uno de los alimentos más beneficiosos en la lucha natural contra esta mortal enfermedad. El licopeno es un agente antioxidante, que previene la formación de células cancerígenas puesto que refuerza los tejidos celulares.

A nivel de corazón, el tomate protege al organismo contra enfermedades y fallos cardiovasculares, ya que contiene elementos que ayudan a disminuir los niveles de colesterol LDL y también recortan la cantidad de triglicéridos que están presentes en el circuito sanguíneo.

Pero además estamos hablando de un producto cuyo aporte calórico es ínfimo,  con menos de 20 kilocalorías por cada cien gramos, lo cual refuerzan su papel de alimento sano, ligero y saludable, que lo convierten en un agente obligado en la dieta de cualquier persona que tenga en mente mantenerse de una forma sana y prolongar su vida el mayor tiempo posible.

Al licopeno, que es uno de los agentes contenidos en el tomate de los que más se habla, precisamente por esas propiedades anticancerígenas y por su fuente inagotable de salud, se le unen otros que también contribuyen a hacer de este fruto un elemento indispensable para cuidar la salud de manera natural.

De esta manera, no podemos olvidar su altísimo contenido en vitaminas, como la A, la B1, la B2, la B5 y la vitamina C, sin dejar a un lado su alto porcentaje en potasio, magnesio, fósforo, calcio, manganeso, zinc, cobre y sodio, así como otra serie de minerales beneficiosos para una alimentación saludable y para mantener el organismo en perfecto estado de revista.

Efectos que son consustanciales en el tomate y que constituyen un indudable beneficio para el ser humano son sus propiedades antioxidante y re-mineralizante, su alto grado de protección contra los radicales libres, su protección contra la formación de tumores y contra la expansión del cáncer y otras que han sido contempladas en estudios como el de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) que, entre otras cosas, descubrió que el consumo de tomate reduce a la mitad el riesgo de sufrir un infarto.  Junto a ello, también está demostrado que su consumo refuerza la resistencia a las infecciones y previene diversos tipos de cardiopatías, además de ayudar a conservar la vista en buen estado, gracias a su aporte de vitamina A.

El tomate es, en sí, una fuente de salud, un alimento completo, poderoso y sano en todos los sentidos. Si además se consume en formas que refuerzan la incorporación de sus nutrientes al cuerpo humano, como puede ser en forma de zumo o exprimido, su poder natural y saludable se multiplica por algunos enteros, convirtiéndose en un volcán de salud para las personas de todas las edades y condiciones.