Tomate Raf y cáncer de próstata

Sabidas son, y no las vamos a descubrir ahora, las extraordinarias propiedades que posee el tomate en general. Propiedades entre las que destaca las vitaminas C y A, así como el licopeno, que ayudan a mejorar las condiciones del organismo y que, en este último caso, posee importantes elementos anticancerígenos, convirtiendo a nuestro ‘fruto rojo’ en un importante agente en la prevención del cáncer en general.

Puede ello tener que ver con que sea, el tomate, un producto sobre el que continuamente se desarrollan en todo el mundo constantes investigaciones, destinadas a continuar avanzando en el conocimiento de sus ventajas para el cuerpo humano y de las propiedades que mejoran la salud en general.

Algunas de las últimas investigaciones han avanzado en cuanto a la utilidad del tomate, en este caso hablamos del tomate raf, y la prevención del cáncer de próstata. El licopeno no se encuentra en exclusiva en el tomate, pero sí se trata de un elemento muy poco común y que encuentra en este fruto su más poderoso contenedor.

Como elemento antioxidante, el tomate ayuda a defender las paredes celulares de todos los tejidos y también de la piel, contribuyendo además a la depuración de productos tóxicos.

Al tomate se le atribuyen también propiedades afrodisiacas, pero la acción anticancerígena es, junto a su colaboración en la reducción del colesterol malo, su más importante propiedad dentro de lo que se relaciona con la salud del ser humano.

El licopeno representa entre un 70 y un 80% de los carotenos presentes en el tomate, en el que también se encuentran otros como el betacaroteno, el fitoeno o el fitoflueno. Una de las ventajas del licopeno es su capacidad de conversión en vitamina A, en lo que también coincide con el betacaroteno, contribuyendo de manera decisiva en el efecto antioxidante, a través del cual protege las células de los radicales libres que degeneran los tejidos y que, de esta manera, ayudan a que se produzcan enfermedades cardiovasculares, el envejecimiento prematuro y también, tal y como se decía más arriba, el cáncer, la gran amenaza del siglo XXI para la salud humana.

Ello, traducido a un lenguaje más cotidiano y gastronómico, hace que podamos decir que el consumo de tomates sea una de protección de la salud general del organismo, o dicho de otra manera, que una importante presencia de tomate en nuestras ensaladas y platos en general, el consumo de recetas ricas en tomate como el salmorejo, el gazpacho o el zumo de tomate, y el aderezo de platos generales con tomates, por la vía de las guarniciones o complementos culinarios, convierten el placer del buen comer en un arma para la lucha que hemos de mantener con enfermedades tan amenazadoras como el propio cáncer.

Algunas de las últimas investigaciones, en este sentido, han apuntado a la lucha contra el cáncer de próstata como uno de los que reciben un mayor aporte por parte de las propiedades que aporta el tomate y, en este caso concreto, el tomate raf.

De hecho, se ha demostrado que el licopeno, principal agente presente en el tomate y en el tomate raf, suele concentrarse en determinados tejidos humanos, entre ellos la próstata, contribuyendo a prevenir el cáncer en esa parte del organismo. Uno de los centros universitarios que ha avanzado estudios sobre las propiedades anticancerígenas del tomate ha sido la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Una de sus conclusiones apunta a que el consumo de al menos diez raciones semanales de tomate o de productos derivados de él reducen en un 45% las opciones de padecer cáncer de próstata. Junto a esa conclusión, el estudio también apunta a las propiedades del tomate para prevenir el desarrollo de cáncer de piel, boca, cuello, estómago, cerebro, colon y también de mama, lo cual iguala la importancia del consumo de tomate en hombres y mujeres.

La prevención de la degeneración macular y con ella de la ceguera en la tercera edad, así como el correcto funcionamiento del sistema urinario y la lucha contra enfermedades de carácter neurológico, como Alzheimer y Parkinson, son algunos otros de los efectos del consumo de tomate reflejados en el mencionado estudio.

Introducir el valor saludable en un alimento que de por si aporta tantas satisfacciones desde el punto de vista del sabor, un sabor único, profundo, dulce y espectacular, supone redondear hasta el infinito los argumentos para sentirnos atraídos por el consumo de este tomate raf, todo un placer para el paladar, pero al mismo tiempo una herramienta fundamental para que nuestro organismo se desarrolle de manera saludable y encuentre armas para luchar contra los agentes que lo amenazan.