Tomate y Semana Santa

Extrañamente, no es el tomate un producto demasiado unido a la tradición gastronómica de la Semana Santa. Decimos extramente no sólo porque seamos productores, comercializadores y amantes del tomate por encima de todas las cosas, sino porque no encontramos demasiadas razones para que un producto que en Semana Santa está en plena producción, que es natural, que aporta gran cantidad de bondades al organismo y gran vitalidad y energía para afrontar con ganas esta festividad y que además no está afectado por ninguna de las restricciones alimenticias de esta época religiosa, no aparezca demasiado entre los platos más típicos de la misma.

En Semana Santa reinan las acelgas y espinacas en los potajes de garbanzos, reinan los pescados en general y el bacalao en particular, el enharinado para especialidades como las tortitas y los buñuelos, y sobre todo los dulces, mucho dulce del tipo roscos, tortas, soplillos y gran variedad de productos que, además, en función de la zona en la que se den, reciben uno u otro nombre.

Y sin embargo, el tomate en general y dentro de él el tomate Raf suele estar bastante ausente de los platos que más se piden en bares y restaurantes y también de esas especialidades que cocinan las madres y las abuelas en esta época.

Sin embargo, esto tiene una solución bastante fácil. O mejor dicho, varias soluciones. La primera y más clara es incorporar directamente el tomate, en sus versiones más castizas y  sencillas, al menú ‘semanasantero’. Por ejemplo, el tomate Raf con aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal es un perfecto acompañamiento o entrante para cualquier día de la Semana Santa. Y se es de aquellos que gustan de acompañarlo con algún otro aditamiento, pues en lugar de echarle un poquito de jamón del bueno o queso curado, en estos días, si se es seguidor de las tradiciones de la Iglesia, se puede preparar con una latita de atún en aceite, con una melva canutera o con un poco de caballa, que no dejan de ser manjares sencillos pero muy suculentos.

También va siendo ya la época de los gazpachos y los salmorejos y, por supuesto, en www.tomaterafentucasa.com recomendamos que se aproveche el tiempo que nos queda de cultivo y comercialización del Raf auténtico para prepararlos con este tomate, que no será una apuesta fallida ni mucho menos.

Y yéndonos a algunos platos típicos de la Semana Santa, sugerimos que al potaje de bacalao se le añada un poco de tomate cocinado, que no hace ningún mal maridaje con las acelgas hinojos y con los garbanzos que típicamente adornan este plato.

En cuanto al bacalao, tan propio de los segundos platos en estos días, ponerle al lado una guarnición de tomate Raf será, más que un adorno, la culminación de una gran creación culinaria.

Y finalmente, para los postres, esos soplillos, esos roscos o esas tortitas ganarán en profundidad y atractivo si las adornamos con un poco de mermelada de tomate Raf, que está muy de moda y tiene un punto de espectacular.

¿Veis como no era un problema difícil de solucionar? Sólo hace falta un poco de imaginación y de ganas de que el tomate y, en concreto, el tomate Raf estén presente siempre en nuestra dieta. El organismo y el paladar lo agradecerán. Sabor y salud.